2 de abril de 2025

Palabras del Veterano de Malvinas, Manuel Larrosa

Palabras del Veterano de Malvinas, Manuel Larrosa. "Quienes están en el Cementerio de Darwin, son semillas que algún día germinarán"

Uno de los momentos más emotivos del acto por el Día del Veterano y los Caídos en Malvinas, celebrado este miércoles por la mañana en la Plaza "2 de Abril", estuvo a cargo del Veterano de Guerra Manuel Larrosa, al hace uso de la palabra.

En el saludo al resto de los veteranos de guerra, Larrosa mencionó a "nuestras familias, nuestras esposas, que son el sostén, todos los días, en nuestro hogar".

"Hoy, 2 de abril, conmemoramos un nuevo aniversario del día del Veterano de Guerra y los Caídos de la guerra de Malvinas. Hace cuarenta y tres años, en la madrugada del dos de abril de mil novecientos ochenta y dos, las tropas argentinas conformadas por el Ejército, la Armada, y la Fuerza Aérea, recuperaron nuestras islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur, tomando el control político y militar de Puerto Argentino. Allí, en estas primeras acciones, sangre de la Patria, riegan la turba malvinera.

Giacchino y Urbina son los primeros.

Así comenzaba la guerra de Malvinas.

A partir del primero de mayo, la contienda se intensifica, y a medida que transcurren los días, la sangre generosa de los soldados, bravos soldados, continúan abonando la oscuridad insular. Los siguen, Huanca, Quispe, Ramos, Ardiles, Volponi, Gavasi, Cisneros, Estévez, Castro, Carrascul, Serradori, Montellano, Lavalta, Vara, y Novoa, quién naciera en esta bella ciudad de Tandil, y mucho más.

Seiscientos cuarenta y nueve en total. Siguen allí, firmes, estoicos de centinelas, en la tierra y en el mar.

Setenta y cuatro días después, solo el final de una batalla.

Hoy, los argentinos, tenemos un legado histórico que nos obliga a mantener vivo el fuego malvinense, que perdurará encendido por el combustible más preciado del ser humano, como es la sangre de quienes murieron o mutilaron su cuerpo, en cumplimiento del sagrado juramento de defenderla hasta perder la vida.

La causa Malvinas es la manifestación más relevante del siglo veinte.

Representa el anhelo de nuestro país ver íntegro el territorio de la patria. Este conflicto que comenzó en mil ocho ochenta y tres, pero aún no ha finalizado, nos obliga a continuar trabajando hasta la solución definitiva, como tal cual lo prescribe la primera disposición transitoria de la Constitución Nacional.

La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgia del Sur, Sandwich del Sur, y los espacios marítimos insulares correspondientes por ser parte del territorio nacional.

La recuperación de dicho territorio y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituye un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.

Como cierre, contaré una parte de mi historia. El nueve de marzo del dos mil diecinueve, a casi treinta y siete años después de finalizada la guerra, tuve la oportunidad de regresar a lo que fue mi hogar durante cincuenta y cuatro días.

Precisamente, he vuelto a nuestras queridas Islas Malvinas. La pesada mochila que llevaba de dolor, frustración, rendirme en la batalla que dio mi regimiento en el Monte Harris, la noche del once de junio donde quedaron para siempre, veintisiete camaradas y más de ciento treinta heridos. Hoy está presente entre nosotros el soldado clase 62, Juan Carlos Álvarez que combatió conmigo en el Monte Harris.

Esa pesada mochila se disipó al ver que todo no fue en vano, con poco hicimos mucho. Al recorrer el campo de batalla, dormí de nuevo en el monte que está prohibido, escuchar rugir el viento, encontrar mi posición de combate que me esperaba casi intacta, con resto de manta, paños de carpa, hasta la mitad de mi mate.

Ver los lugares donde cayeron camaradas que regaron para siempre con su sangre en la turba.

Allí están en el Cementerio de Darwin. De esa porción de tierra, los británicos no pudieron desalojarnos. Son semillas que algún día germinarán.

Por eso le grito a los cuatro vientos que las Islas Malvinas fueron, son y serán Argentinas.

¡Viva la patria!"

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