16 diciembre, 2017

Se estrenó ayer en Tandil “Bepo”, una película sobre el mítico José Américo Ghezzi

“Con su filosofía y su posición Bepo logró ser un hombre independiente. Su crecimiento interior lo convirtió en un símbolo. Su figura se agranda en este momento de profundas transformaciones. Pareciera que supo adelantarse a la historia. Se alejó de aquello que la sociedad de consumo le ofrecía y le dio valor a la austeridad, la sencillez y la generosidad”, M. Galvez.
Ayer, domingo 3 de diciembre, tuvo su primera proyección en Tandil, “Bepo”, el segundo largometraje del director Marcelo Galvez, que formó parte de la sección Panorama de Cine Argentino del 31° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.
Hoy, la película tendrá una segunda función en el Espacio Incaa Unicen, desde las 20 horas.
Galvez debutó en el largometraje con Cipriano, yo hice el 17 de octubre en 2011, una ficción cuyo elenco estuvo integrado por más de 400 personas, entre actores, trabajadores y vecinos, del Gran La Plata.
En Bepo, basado en el libro Bepo: vida secreta de un linyera, de Hugo Nario, compone una curiosa road movie de crotos para plasmar en imágenes la vida de José Américo “Bepo” Ghezzi, un personaje real oriundo de Tandil, cuyas ideas libertarias lo llevaron a embarcarse en una vida solitaria, nómade y despojada, en la Argentina de 1935. Bepo se estrena en CineAR Sala Gaumont, y en paralelo estará disponible en la plataforma CineAR.

SINOPSIS

“Cada cual es artífice de su propia aventura”, lee Bepo al costado de las vías del tren, y ese es el lema que sobrevuela esta road movie sobre crotos que transitan el paisaje pampeano entre trenes de carga, changas, mujeres y las ganas siempre latentes de volver a casa. Basada en el libro “Bepo, vida secreta de un linyera“ de Hugo Nario y rodada en doce pueblos de la provincia de Buenos Aires, la película captura la época en que las ideas anarquistas que llegaron con los inmigrantes europeos sacudieron los estamentos de un orden político, económico y social que oprimía a los trabajadores y empujaba a miles de personas a la vida de contante búsqueda de los crotos, detrás de arduos trabajos que les aseguraban una comida o un lugar donde instalarse y pasar la noche en paz, lejos de la persecución policial y la demonización que sufrían, pero también del hogar y sus memorias.

FICHA TECNICA

Bepo (Argentina, 2017) 72 minutos
Calificación ATP con reservas / Distribución Independiente/ Género Road movie
Producción y Dirección Marcelo Galvez / Guión Marcelo Galvez, basado en el libro “Bepo, Vida Secreta de un Linyera” de Hugo Nario / Compañía Productora La Mirilla Cine / Asistente de Dirección Néstor Gianotti / Ayudante de Dirección Emilia Bastida / Jefes de Producción María Cirigliano, Norberto “Pelusa” Donato / Asistente de Producción Eduardo Manso / Dirección de Fotografía y Cámara Martín Bastida, Marcelo Galvez / Productor Asociado Alberto Ponce / Dirección de Arte Andrés Leotta / Vestuario Norberto “Pelusa” Donato / Maquillaje Karina Rufino, Teresa Romero / Sonido Directo Lucrecia Bonetto / Dirección de Sonido en Postproducción Daniel Ibarrart / Montaje Alberto Ponce (SAE) / Postproducción de Imagen Fabián Cercato / Diseño Gráfico Mariana Arrillaga / Elenco Luciano Guglielmino, Edgardo Desimone, José Luis Gonzalez Prieto, Néstor Gianotti, Victoria Parada, Ana Clara Schauffele, Paola Tzivelecon, Diego Aroza, Alejandro Aguirrebent.

FESTIVALES Y PREMIOS

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (2016)
Competencia Festival de Cine de Chascomús (2017)
(Premio Mejor Largometraje y Mención Mejor Actor Edgardo Desimone)
Festival Internacional de Cine de Pehuajó (2017)
MARFICI – Festival Internacional de Cine Independiente de Mar del Plata (2017)
FESAALP – Festival de Cine Latinoamericano de La Plata (2017)

MALCELO GALVEZ

Nació en La Plata en 1967, y estudió cine y TV en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
En 2000 y 2001 dirigió el ciclo La mirilla, una serie de documentales para televisión que recibió varias distinciones. Los 26 capítulos producidos (entre los que se encuentran El latido del monte, Ciegos, De Chaco a Puente de Fierro, Los Pasos de la Tigresa), exploran y analizan problemáticas sociales ligadas al arte, la historia, la ecología y la sociedad en general, a través de relatos que conmueven por su simpleza.
En 2002 fundó la productora La Mirilla Cine y comenzó a desarrollar su filmografía. Sus trabajos artísticos-profesionales se orientaron hacia un cine de carácter antropológico con Nam Qom (2002), Nosotros y los otros (2002), Jangadeiros de Alagoas (2004), Maestros de dos mundos (2006) y Mauro Wichí (2007), realizados con pueblos originarios o comunidades aisladas del mundo del consumo.
En 2011 estrenó su primer largometraje de ficción, Cipriano, yo hice el 17 de octubre, un film que narra la epopeya de los trabajadores desde el punto de vista de Cipriano Reyes, un dirigente sindical que tuvo una destacada actuación durante el 17 de octubre de 1945.
Bepo es su segundo largometraje, y está basado en el libro Bepo, vida secreta de un linyera de Hugo Nario. Se trata de un film situado en 1935, que propone un viaje hacia un mundo de “linyeras” y anarquistas, que vivían libremente viajando en los trenes de carga por toda la Argentina.
Actualmente es Coordinador Artístico y de Contenidos del Canal Somos La Plata, conduce y produce un magazine semanal sobre Cine y trabaja como docente en la UNLP y la UNA.

MOTIVACIÓN DEL DIRECTOR

El sentido del peregrinar que tuvo José Américo “Bepo” Ghezzi es algo que me desveló. Me identifiqué con ese espíritu aventurero, con “la búsqueda de la libertad”. Fue un encuentro con el personaje, un trabajo gradual que fue creciendo con el tiempo.
La guía fue el libro Bepo, vida secreta de un linyera de Hugo Nario. Allí el escritor construyó una mirada de tono antropológico sobre una forma de vida muy particular, la de los “crotos” o “linyeras” de vías, que tenían sus códigos de convivencia y hasta un vocabulario propio.
El libro expone los veintisiete años que Bepo Ghezzi estuvo viajando por toda la Argentina en el “largo y angosto país de los “crotos”, con sus recuerdos y la influencia de los ideales libertarios. Durante la adaptación, además de cuestiones técnicas de la escritura, siempre me pregunté porque el personaje hacía lo que hacía.
Después de un proceso de asimilación de la obra y de indagar en “Bepo”, logré comprender sus porqués y pensé que su vida se parecía bastante a una road movie: como todo “croto” había cambiado la vida cotidiana para transformarla en errante. Por eso decidí construir una trama en base a un viaje introspectivo junto a los trenes y las vías.
Con el tiempo llegó el rodaje de la película, con sus charlas y diálogos filosóficos, los atardeceres compartidos y las “croteadas” en el campo. Estas vivencias nos ayudaron a trabajar con mucha convicción la puesta en escena, logrando el efecto estético que deseábamos: naturalizar “la búsqueda de la libertad”.

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