Policiales
08:31 | 10/03/2010
Piden cuatro años de prisión por un robo, varios daños y amenazas
Ayer el Tribunal Criminal inició un juicio contra un joven al que se le acumularon varias causas en su contra. Un robo, daños, amenazas y resistencia a la autoridad forman parte de sus antecedentes penales. La defensa planteó que todos los sucesos endilgados sucedieron cuando éste se encontraba en evidente estado de ebriedad, por lo que pidió las consideraciones al respecto. Para el fiscal, dicho estado no le impidió comprender la inconducta emprendida, por lo que solicitó una sentencia condenatoria.
El debate se centró en las condiciones en que se encontraba el imputado al momento de los sucesos endilgados. Más precisamente, la defensa, a cargo del doctor Carlos Kolbl, habló sobre la adicción al alcohol, que -bajo su hipótesis- lo llevó a cometer dichos actos ilegales. Si bien se reconoció que no puede considerárselo como inimputable, en definitiva se lo estaba condenando por “borracho”, por lo que la justicia penal no daría una solución a un problema socio sanitario.
El fiscal Gustavo Morey, en cambio, si bien admitió que el imputado, previo y durante el hecho, presentó signos de exaltación y violencia presuntamente fruto de haber ingerido bebidas alcohólicas, en modo alguno derivó en la perturbación de la consciencia que le hubiera impedido comprender la criminalidad del hecho y dirigir sus actos conforme a esa comprensión, tal cual lo intentó alegar en su respectivo descargo”.
Morey detalló una serie de circunstancias fácticas objetivas que no se compatibilizaban con ese estado alegado ni que con el hecho de que, a raíz de ello, se vio imposibilitado de comprender la ilicitud de su hecho y de dirigir sus acciones conforme a esa compresión.
Al respecto, puntualizó la fuga a la carrera emprendida activamente por el acusado al advertir el aviso a la policía en el bar y ante la posterior presencia del personal policial e incluso los forcejeos o reacciones propias del acusado al momento de su aprehensión.
Ello demostró, al entender del ministerio público, que el autor percibió perfectamente la reacción de los clientes del bar frente a sus comportamientos así como los motivos de la concurrencia de la policía al lugar y, obviamente, entendió sin inconvenientes por qué los funcionarios del orden lo perseguían. En definitiva, comprendieron la ilicitud de su accionar y es por ello que huían.
Concretamente, el fiscal le imputó los delitos por cuatro causas, caratuladas como robo, daño (dos hechos), amenazas, y resistencia a la autoridad. Pidiendo en consecuencia la pena única de cuatro años y cuatro meses de prisión de cumplimiento efectivo.
EL ROBO
Sobre la configuración del robo, la hipótesis acusatoria reseñó que alrededor de las 14 del 10 de octubre de 2008, el acusado junto a un menor, irrumpieron en la vivienda de calle Los Aromos Nº 246, donde reside Raúl Armando Galván, quien en esos instantes estaba descansando. Cuando Galvan se alertó de estas presencias, los dos sujetos comenzaron a aplicarle golpes de puño en distintas partes del cuerpo, para acto seguido Ciros tomar un hacha de mano existente en el lugar con la cual comenzó a golpear a Galvan en su rostro.
Una vez que la víctima se encontraba inmóvil producto de los golpes recibidos, los sujetos se apoderaron de un mango de hierro de una máquina de cortar césped, seis metros de cable de alargue de color blanco, una horquilla de mango de madera y del hacha utilizada en el ataque, propiedad de Galvan.
Uno de los elementos de prueba que acreditaron las circunstancias descriptas fue el informe médico y posterior examen de ADN, que detalló que los rastros de sangre de la víctima son compatibles con los hallados en la campera de jean del acusado que fuera secuestrada de su casa.
Asimismo, cuando se lo halló a Ciros vestía ropas manchadas con sangre, como a la vez se encontró el hacha sustraída, utilizada a su vez para infligir los golpes sobre la víctima, entre otros elementos.
DAÑOS Y AMENAZAS
Ya adentrado en otra de las causas, el fiscal detalló que el 18 de diciembre de 2008, alrededor de las 22, Ciros, luego de salir del bar sito en calle Marzoratti al 1600, aplicó intencionalmente golpes de puño sobre el vidrio de la ventana del frente del local y así lo destruyó completamente.
Al ser interceptados e ingresados por funcionarios policiales al móvil policial luego del indicente en el bar Ciros y un menor amenazaron a una mujer con matar a sus hijos y con incendiar su hogar, manifestándole: "voy a matar a tus hijos y te voy a prender fuego la casa, ya que al otro día vamos a salir en libertad porque la justicia no nos hace nada y nosotros hacemos lo que queremos” (sic).
Lejos de calmarse los ánimos, en el trayecto posterior a su aprehensión ya a bordo del patrullero rumbo a la sede policial, Ciros pegó puntapiés a la puerta trasera izquierda del móvil y así le dobló la parte superior del parante de dicha puerta hacia el exterior.
Acerca de los fundamentos de la acusación, el fiscal se basó en las declaraciones testimoniales y el categórico reconocimiento en rueda de las personas involucradas en la investigación.
LA TERCERA CAUSA
Sobre la tercera causa en debate, Morey detalló en su alegato que el 4 de diciembre de 2009, a las 20.10. aproximadamente, Diego Armando Ciros se resistió a la policía cuando éstos intentaron separar a los contrincantes de una pelea familiar, en el exterior del domicilio sito en Las Malvinas al 2100.
Puntualmente, Ciros agredió verbalmente y arrojó piedras contra los mencionados efectivos que intervinieron para separar la pelea. Tras caerse al piso y al ser reducido por los efectivos, el acusado les propinó patadas y golpes de puños a los uniformados sin impactarlos, hasta que fue finalmente aprehendido.
OTRA RESISTENCIA
También se incluyó en la acusación otra causa que remitía al 7 de octubre de 2007, cuando alrededor de las 6.30, frente al domicilio sito en Los Tulipanes al 1800, Ciros opuso resistencia a golpes y patadas contra policías que lo habían identificado, intentaron disuadirlo de su comportamiento y le ordenaron que se retirara de ese lugar donde había protagonizado disturbios, alcoholizado y agresiones verbales en perjuicio de un habitante de la mencionada vivienda. Allí también emprendió una feroz resistencia contra los policías..
Defensa
A la hora del alegato del defensor oficial, Carlos Kolbl puso en duda la contundencia de la prueba presentada para endilgarle, especialmente, el robo. A su entender, no se probó que su defendido haya sido quien sustrajo los elementos que se presumen era de la víctima, como así también debiera tomarse en cuenta que Ciro dijo haberse defendido de una agresión primera del denunciante.
Pero más allá de refutar los elementos probatorios, le dedicó un tiempo especial para ahondar en la problemática personal que evidenció Ciro, más precisamente su adicción al alcohol.
El defensor subrayó que su defendido sufría un brusco cambio de actitud al ingerir alcohol, lo que lo transformaba en una persona irascible, violenta. En ese estado, entonces, cometió los ilícitos que se le acusaban.
Así, interpretó que de haber un veredicto condenatorio, se lo estaba condenando por borracho, cuando la justicia penal no tiene injerencia en cuestiones que atañen a otras esferas específicas que hacen a dicha patología.
Así las cosas, pidió que se lo absuelva de los delitos que se le imputaban y contemplen medidas que sirvan para atender su adicción.
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