Se activaron operativos de búsqueda en toda la provincia para dar con el paradero de Gisella

Desde el Ministerio de Seguridad de la provincia instruyeron a la Fiscalía para que incorpore una unidad de cibercrimen a la investigación, para analizar la computadora de Gisella Tapia, la adolescente de 16 años que continúa desaparecida desde la mañana del pasado viernes.
Por su parte, la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia informó que desplegó el protocolo habitual en este tipo de casos. Publicaron la imagen de la joven con previa autorización de su familia e intercambian información con la Secretaría de Niñez y Adolescencia y la Oficina de Trata de Personas. También dieron aviso al área de frontera de la Gendarmería y la Policía Federal y mantienen el contacto con la comisaría local.
Así se amplificó la búsqueda de la jovencita de 16 años, llamada Gisella Alejandra Tapia Molina, quien se encuentra desaparecida desde el viernes pasado, cuando se dirigía al colegio en la zona de Villa Gaucho.
Trabajan en la búsqueda la todas las dependencias de la Policía Bonaerense de la ciudad, bajo la órbita de la investigación que conduce la Fiscalía 12 del Dr. Damián Boreán. También intervinieron La Secretaría de Niñez y Adolescencia bonaerense, Red Solidaria y Missing Children.
Además, la familia otorgó dos números de teléfono para recibir información para ayudar a encontrarla: (0249) 154479684 y 154606238.
La denuncia fue radicada por la familia el mismo viernes, en la Comisaría 4ª y hasta ayer, los rastrillajes ordenados por la justicia no han dado resultado positivo.
Gisella tiene el pelo castaño con corte hacia un costado hasta la altura de los hombros. Su estatura media es de 1,65. Fue vista por última vez a las 7.20 hs en la zona lindera a la Escuela Secundaria 14 del barrio Villa Gaucho (intersección Actis y Darragueira). Vestía calzas negras, zapatillas de lona color jean y un buzo gris de la escuela.
Según informaron desde la Fiscalía a cargo de Damián Borean, no descartan ninguna hipótesis sobre lo ocurrido. Aunque prefirieron no brindar mayores precisiones sobre el caso, pidieron contribuir a su difusión.
La familia relató que antes de perderse el rastro de la menor, acompañó a sus hermanitos a la escuela, regresó a su casa, donde desayunó, se colocó el uniforme y salió rumbo a su colegio. Estaba de buen humor y no mostró indicios que permitan presuponer que la ausencia es voluntaria.
De hecho, habría testigos que la observaron a pocos metros del ingreso a la escuela, cuando desapareció.

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