Seúl y Washington comienzan maniobras militares en medio de tensiones con Corea del Norte

En un escenario marcado por la creciente tensión con Corea del Norte, las
fuerzas armadas de Estados Unidos y Corea del Sur iniciaron ejercicios
militares en la península coreana, en una jornada en la que Washington
endureció su postura y descartó de plano cualquier negociación con el
gobierno de Kim Jong-un.
En rigor, los ejercicios de defensa aérea, en los que participan más de 100
aviones de combate estadounidenses y surcoreanos, empezaron el último
viernes aunque recién hoy la Fuerza Aérea de Corea del Sur confirmó
oficialmente su inicio.
Las maniobras, llamadas “Max Thunder”, durarán dos semanas y concluirán
casi en paralelo a otra serie de acciones conjuntas, que comenzaron hace un
mes y medio, que implicaron la realización de ejercicios de tierra, mar y
aire.
En declaraciones a la agencia de noticias privada Yonhap de Corea del Sur,
el teniente Won In-chul, de la Fuerza Aérea surcoreana, precisó que en las
maniobras bilaterales también participan unos 1.200 soldados orientados a
“abrumar al enemigo” y diseñado para “responder a cualquier forma de
provocación en cualquier momento y lugar”.
Won añadió que estos ejercicios ofrecen una buena oportunidad para mejorar
las habilidades tácticas de ambos países, que son indispensables para
mantener la seguridad en la península coreana.
En coincidencia con estos movimientos militares, el vicepresidente de
Estados Unidos, Mike Pence, descartó cualquier posibilidad de negociar
directamente con Kim, el líder norcoreano, una salida a la creciente
tensión entre los dos países.
“La única cosa que necesitamos oír de Corea del Norte es que terminan y
finalmente desmantelan su programa de armas nucleares y misiles
balísticos”, declaró Pence en una entrevista con CNN en el portaaviones USS
Ronald Reagan, en la base naval Yokosuka de Japón.
La presencia en la zona de la Fuerza Aérea estadounidense no se limita sólo
a los mencionados ejercicios.
Por el contrario, hoy se conoció que la decisión de enviar al este de la
península coreana un avión destinado a recolectar información de la
atmósfera para detectar e identificar una explosión nuclear, según una
fuente gubernamental citada por Yonhap.
El avión había llegado a la base estadounidense de Kadena en Okinawa, en el
sur de Japón, a principios de mes, en plena escalada de tensión en la
región después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump,
insinuara un ataque preventivo en respuesta a los continuos lanzamiento de
misiles del régimen.
Lo cierto, es que la presencia de Pence en la región, quien desde el
domingo pasado recorre distintos países asiáticos en misión oficial,
contribuyó a generar nuevos cruces con Pyongyang, desde donde acusaron a
Estados Unidos de querer aumentar la tensión.
Los medios norcoreanos se hicieron eco por primera vez de la visita de
Pence y su reunión con el presidente surcoreano en funciones, Hwang
Kyo-anh, en un texto publicado hoy en su web de propaganda Uriminzokkiri,
en el que los acusa de “haber perdido su sentido de la situación y el
juicio” por querer avivar el sentimiento antinorcoreano.
“El nuevo gobierno (norteamericano) está en camino de aumentar aún más las
tensiones militares de una forma más temeraria, al mismo tiempo que
perjudica al régimen mediante políticas hostiles” y lanza una “campaña
provocativa y agresiva” contra el país, dice el texto.
Durante su visita a Seúl, esta semana, el vicepresidente Pence amenazó a
Pyongyang con hacer uso de la determinación exhibida por el gobierno de
Trump en sus recientes ataques en Siria y Afganistán ante sus persistentes
ensayos armamentísticos.
En este sentido, Pyongyang destacó la “mentalidad sofisticada para fomentar
la guerra” de Estados Unidos, un país que, dice, habla de amenazas
nucleares y de misiles mientras actúa de esa manera, y acusó a Seúl de
seguir las demandas de Washington y “jugar al juego de la confrontación”.
“Cuanto más sigan realizando presiones militares, amenazas y sanciones
irracionales, más ponen en peligro su difícil situación”, expuso en el
portal Pyongyang, que afirmó que continuará tomando medidas disuasorias,
“que se fortalecen día tras día”.
Durante la campaña electoral que lo llevó a la presidencia, Trump había
manifestado su disposición a conversar con Kim, pero la tensión entre los
dos países ha aumentado después de que Pyongyang lanzara un misil al Mar
del Japón el pasado 5 de abril.
Días después del ensayo norcoreano, el presidente estadounidense se
involucró en un cruce verbal con Pyongyang que desembocó en el anuncio del
envío del portaaviones Carl Vinson y su grupo de ataque, que incluye dos
destructores, a esa región.
Sin embargo, en una situación insólita, dos semanas después del anuncio, se
supo que el portaaviones nuclear nunca había partido hacia la zona en
conflicto, sino que estaba en el mar de Australia participando de maniobras
con las fuerzas militares de ese país.

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