19 octubre, 2017

Obama: “Estados Unidos es excepcional porque tiene la capacidad de cambiar, de mejorar”

El presidente saliente de Estados Unidos, Barack Obama, se despidió anoche del
pueblo estadounidense, a 10 días de entregar el poder, con un mensaje
esperanzador en el que recordó que el país “tiene la capacidad de cambiar,
de mejorar”, pese a que “por cada dos pasos que damos hacia adelante,
parece que damos uno hacia atrás”.
La tensión que se vive en Estados Unidos en los días previos a la asunción
del magnate republicano Donald Trump estuvo presente constantemente en el
discurso de Obama; sin embargo, el mandatario saliente se concentró en
ofrecer una mirada optimista y en enfatizar la misma idea central que lo
llevó a la Casa Blanca hace ocho años: el cambio es posible.
“Hoy me toca agradecer a mi (…) Ustedes fueron el cambio”, sentenció y se
ganó de inmediato el aplauso de un auditorio repleto en Chicago, la ciudad
que lo encumbró políticamente como una joven promesa del Partido Demócrata
hace poco más de una década.
Obama le dedicó una porción importante de su mensaje a la tensión racial
que se vive en el país y el crecimiento del clima anti migratorio, que
quedó revelado por el triunfo de Trump.
“Las relaciones raciales son mejores ahora de lo que eran antes, eso es
algo de lo que puedo hablar”, aseguró el primer presidente negro de Estados
Unidos. “Eso es algo que no sólo se ve en las estadísticas, sino también en
las actitudes de los jóvenes”, agregó desde el centro de convenciones
McCormick Place de Chicago.
Además, atacó las propuestas de ajuste y de aislacionismo que propone el
futuro gobierno republicano.
“Si no estamos dispuestos a invertir en los hijos de inmigrantes sólo
porque no se parecen a nosotros, estaremos yendo en contra de nuestros
propios hijos porque esos chicos morenos van a terminar representando una
porción cada vez más importante de nuestro país”, sostuvo el mandatario y
pidió “leyes anti discriminación” para las contrataciones laborales, para
la educación y todos los sectores de la sociedad.
“Las leyes son importantes, pero no suficientes. Necesitamos un cambio de
corazón”, reclamó y luego puso un ejemplo.
“Hay que entender que cuando los jóvenes afroestadounidenses protestan
pacíficamente, no están pidiendo un trato especial, están pidiendo un trato
igualitario como el que prometieron los padres fundadores a todos los
ciudadanos estadounidenses”, aseguró, haciendo referencia al movimiento de
protestas que creció en los últimos años contra la represión y la
discriminación policial en ciudades de todo el país.
Obama también se refirió a la política exterior.
Aseguró que “Estados Unidos sigue siendo el país más admirado del mundo” y
le pidió a los ciudadanos que “se mantengan vigilantes” para que su nación
no se convierta en “una potencia que patotea a sus vecinos más pequeños”.
“Depende de todos nosotros asegurarnos de que nuestro gobierno pueda
ayudarnos a acometer los muchos desafíos que todavía enfrentamos”, subrayó
Obama ante unas 20.000 personas, que chiflaron cada referencia al traspaso
de mando que tendrá lugar en la capital, Washington DC, el próximo viernes
20.
Obama organizó cuidadosamente su despedida como presidente del pueblo
estadounidense.
Decidió usar por última vez el avión oficial Air Force One junto a su
esposa, Michelle, su vicepresidente Joseph Biden y su mujer, Jill, y se
trasladó a la ciudad que lo vio nacer y crecer como un líder que
indudablemente ya quedó en la historia de Estados Unidos: Chicago.
Tras una infancia entre Indonesia, el país de su padrastro, y Hawai, donde
nació y vivió más tarde con sus abuelos, Obama estudió en dos de las
universidades más prestigiosas de Estados Unidos, Columbia y Harvard, y
finalmente comenzó su carrera política en una de las ciudades más
importantes del país, Chicago.
Pese a haber decidido quedarse en Washington después del fin de su mandato,
los Obama decidieron mantener su casa en Chicago, en el coqueto barrio de
Hyde Park, donde se ubica la prestigiosa Universidad de Chicago y donde
desde hace ocho años se mantiene una presencia policial constante.
“Aquí es donde aprendí que el cambio sólo ocurre cuando la gente común se
involucra, se compromete y se reúne para exigirlo (…) Después de ocho
años como presidente, todavía lo creo, y no es sólo mi creencia, sino el
corazón de nuestra idea estadounidense: nuestro audaz experimento de
autogobierno”, aseguró el mandatario saliente.
Con este mensaje, Obama intentó interpelar a todos aquellos que quedaron
decepcionados con la victoria electoral de Trump y especialmente a los que
comenzaron a militar o involucrarse recientemente en la política, como los
jóvenes más conocidos como los millenials.
Obama anunció que se despediría de los estadounidenses el sábado pasado en
su mensaje semanal.
“El hilo conductor a lo largo de mi carrera ha sido la noción de que cuando
la gente común y corriente se involucra, se compromete y se reúne en un
esfuerzo colectivo, las cosas cambian para mejor”, explicó, casi como un
adelanto de su discurso final en Chicago.
El sábado también aprovechó para recordar los principales logros de su
gobierno.
“Juntos convertimos una economía que se estaba contrayendo y perdiendo
puestos de trabajo en otra que está creciendo y creando empleos”, celebró.
También destacó a los 20 millones de estadounidenses que ahora cuentan con
un seguro médico gracias a su reforma de salud, al asesinato del máximo
líder e Al Qaeda, Osama Bin Laden, en 2011; y el fin formal de las guerras
en Irak y Afganistán, dos hitos que se vieron opacados por la continuación
del conflicto armado y de la presencia militar estadounidense.
“Inauguramos un nuevo capítulo con el pueblo de Cuba, pusimos fin al
programa de armas nucleares de Irán sin disparar un solo tiro y unimos al
mundo en torno a un acuerdo climático que podría salvar al planeta para las
generaciones futuras”, continuó repasando Obama.
“Mediante estas medidas y muchas más, hicimos de Estados Unidos un lugar
mejor y más fuerte para las generaciones que siguen a la nuestra”, se
congratuló.

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